Crítica: NAILBOMB «Point Blank» (25 aniversario)

Banda: Nailbomb

Título:  Point Blank

Año: 1994

País:  EEUU

Formato: Álbum

Duración: 38 minutos

Discográfica: Roadrunner Records

Género:  Industrial Thrash 

(9.5/10)

Realmente me apetecía mucho hablar de este disco, porque llegó justo en ese momento en el que yo estaba empezando a descubrir todo lo que forjaría mis gustos del futuro. ‘Chaos A.D.’ de Sepultura llevaba a penas medio año en la calle, pero Alex Newport de Fudge Tunnel y Max Cavalera ya tenían su experimento prácticamente grabado, incluso antes de que el ‘Chaos’ saliera. Y ambos discos, llegaron a mi entre aquella primavera y verano de 1994. Eran otros tiempos. Y ni había la saturación de hoy en día, ni la satisfacción inmediata de internet. Los ‘supergrupos’, como se les llama hoy, corrían a modo de bulo y de boca en boca, a raíz del colega que se compraba la Metal Hammer o los ‘zines de la época. No había redes, habían bares y parques y con un poco de suerte, alguien cercano con parabólica y acceso al Headbanger’s Ball. Con el disco ya en la calle de la mano de Roadrunner, lo siguiente era: “… joder, ¿sabes que el de Sepultura ha montado otro grupo? Y he leído que ha grabado los ruidos de su lavadora y los mete, y una de la canciones se llama ‘Vete a Tomar por el Culo’ en portugués… Qué guapo…” Y así funcionábamos. Si encima la portada molaba y además tenía impacto, pues ya el amor y la curiosidad hacían las funciones del marketing.

Y bueno, después de este arrebato de nostalgia y recuerdos, añadir que el disco estuvo envuelto de factores que lo hicieron inmenso, independientemente del gusto siempre respetable del personal. Pues tenia mala baba, y era original; cabe recordar que aunque los nuevos sonidos del Metal Industrial ya estaban plenamente encauzados desde principios de los ’90 con Ministry, Newport y Cavalera rompieron barreras. Codeándose con la vertiente más extrema del estilo, liderada por Fear Factory (no es casualidad que Dino Cazares grabase las guitarras en ’24 Hours to Bullshit”), Godflesh, Pitch Shifter o Meathook Seed, el proyecto de Mitch Harris y Shane Embury (Napalm Death) junto a Trevor Peres y Donald Tardy (Obituary). Aunque las cosas como son; Nailbomb eran más pegadizos y accesibles. Quizá de ahí su éxito y que ahora sean un grupo de culto con tan solo un único disco en el mercado y su posterior directo en Dynamo, editado en el ’95.

Evidentemente no eran tan enfermizos como Meathook Seed o extremadamente ‘raros’ para las grandes masas como Godflesh, pero experimentaron y aportaron su sello propio, dejando lindezas como ‘Wasting Away’ que abre el disco; y aquí, vuelvo a citar que eran otros tiempos y no habían temas de avance en youtube. Te comprabas el disco, y si el primer tema ya sonaba como sonaba este, eras feliz. Sin más.

Después venían descargas muy destacables como ‘Cockroaches’, groovera y cuasi perfecta; la brutal ‘Exploitation’ o la de hardcoriano estribillo ’24 Hours Bullshit’ que son pura canela en rama; ‘Guerrillas’ con sus aderezos programados y voces de un futuro caótico, o el no menos mítico ‘Blind and Lost’ que también tiene toda la mala leche que esperas y que quizá Max, perdió aquí para siempre (en modo Talón de Aquiles). Por no hablar de la destructora ‘For Fuck’s Sake’ que estandariza la mezcla perfecta de Thrash, Hardcore y síntesis industrial que rezuma todo el álbum. Muchas son auténticos tiros, sobre todo, como en mi caso, si eres un fan acérrimo del sonido de ‘Chaos A.D.’ pero ojo, también la experimentación tiene su precio, encontrándote con algún que otro tostón del estilo de “Sum of Your Achievements”, que no tiene mayor función que la de preludio de lo que es para mi, la mejor canción y la que más me enganchó en su día: ‘Cockroaches’.

Sin duda, tiene su impronta, y aunque son muchas las influencias evidentes, un sonido muy propio. Como no, a medio camino entre aquel momento creativo del “Third World Posse” y por supuesto de la banda de Newport, Fudge Tunnel. Que aunque toda la gloria siempre se la ha asociado a Max Cavalera, y razón habrá, no es justo no recordar como se merece al bueno de Alex Newport (guitarras y voces) en toda la envergadura creativa del proyecto. Además de hacer también, las funciones de producción y encargarse de las mezclas.

Otros protagonistas de importancia fueron tanto Andreas Kisser como guitarrista en ‘Vai Toma No Cu’, ‘World of Shit’ y ‘Religious Cancer’ mientras que el otro 25% de Sepultura, Igor Cavalera se encargó de las percusiones de ‘Wasting Away’, ‘Blind and Lost’, ‘Cockroaches’, ‘Exploitation’, ‘Shit Piñata’ y ‘Sick Life’. No es de extrañar pues, que todo el disco tenga impregnado el sonido que caracterizó a Sepultura entre el periodo posterior a ‘Arise’ (1991) y ‘Chaos A.D.’ (1993). Es más, si uno esperaba a escuchar la canción oculta, aquello que se puso tan de moda en los ’90… tras quince minutos y con el dedo dormido de apretar el forward, llegaba un ensayo del ‘Dead Embryonic Cells’ junto con otro riff extraído del ‘Creep Diets’ de Fudge Tunnel. Y tu pensabas otra vez, ‘joder, que guapo’ … No había mejor forma para terminar.

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