Banda: Saidan
Título: Fangdriller: Scars Beneath Memory’s Wrist
Año: 2026
País: EEUU
Formato: Álbum
Duración: 47 minutos
Discográfica: Avantgarde Music
Género: Black Metal
Banda: Saidan
Título: Fangdriller: Scars Beneath Memory’s Wrist
Año: 2026
País: EEUU
Formato: Álbum
Duración: 47 minutos
Discográfica: Avantgarde Music
Género: Black Metal
Imaginería del horror japonés, black metal, actitud punk y algún ramalazo al heavy metal clásico desde Estados Unidos en una joven banda de black metal. Me parece una combinación bastante poderosa y curiosa. Además, lejos de pecar de ser una copia de una copia al escucharlos se te hacen entretenidos ya que su música está lejos de pretender ser «molesta» y da ese toque alegre y variopinto que menos se ve en este género. Para que nos hagamos una idea, su sonido puede recordar a Sargeist, Lamp Of Murmuur, Spectral Wound pero más melódico y con una identidad visual cercana al terror japonés.
Su anterior álbum, Visual Kill: The Blossoming of Psychotic Depravity, ya mostraba una evolución que los alejaba de ser simplemente otra banda de black metal melódico de corte crudo. Las guitarras melódicas envolventes y los solos elevaron notablemente su propuesta musical. Sin embargo, en su nuevo trabajo, Fangdriller: Scars Beneath Memory’s Wrist, llevan esa evolución todavía más lejos, dando como resultado el mejor material de toda su carrera hasta la fecha.
Razorblade Temptation abre el álbum de manera contundente. Las críticas destacan su combinación de riffs densos, baterías explosivas y melodías que emergen entre la agresión. Funciona como una declaración de intenciones en el más puro estilo agresivo de Saidan. Es un disco que da a entender que vamos a disfrutar los seguidores de la banda. Uno ha perdido la cuenta de las veces que ha escuchado la canción de Immersed By Eternity’s Blade siendo fácil su tema más destacado del disco que puede recordar incluso a grandes leyendas del heavy metal.
Los riffs y los solos son el principal atractivo de esta joven y peculiar banda que parece pretender hacer su estilo más accesible pero ni mucho menos perder su esencia sin llegar a terrenos más mainstream. Kara No Bara, otro de los primeros temas en lanzarse también tiene su gracia como sencillo. Ocupa una posición central dentro de la historia conceptual de Junko. La propia banda explicó que refleja la soledad y el aislamiento de la protagonista antes de caer bajo la influencia de la secta Ethereal Blood. Buen equilibrio entre la furia del black metal y melodía pegadiza, convirtiéndola en una de las composiciones más accesibles del disco.
Los teclados de Womb of Hatred aparecen con más frecuencia que recuerdan al black metal sinfónico de los 90’s por algunos momentos. Refleja la dualidad entre sensibilidad y caos, buen tema también. Vamos con la canción más extensa que comienza con un solo de guitarra para romper con su batería y dar presencia a los teclados titulada Stained Glass Sin // Fang Driller. Se podría considerar el núcleo emocional del álbum y una de las composiciones más ambiciosas que Saidan ha escrito hasta hoy.
Her Lips Pressed Against a Coffin Nail» profundiza en la vertiente más teatral de la banda, vuelven al black metal sinfónico con su misma agresividad reforzando el imaginario visual kei japonés. Ethereal Blood añade también elementos orientales y siguen la línea de black metal sinfónico. Beat to Death tema épico donde los haya y de los más agresivos del disco también destaca mucho pero es bastante diferente a los sencillos y temas más accesibles del álbum.
Finalmente llega Mortuary, una pieza que rompe por completo con todo lo que Saidan ha construido durante el resto del álbum. Después de un recorrido dominado por la velocidad, los riffs afilados y una intensidad casi constante, la banda decide despedirse con una composición breve, melancólica y sostenida principalmente por voces limpias. Sobre el papel podría parecer una decisión extraña, incluso arriesgada, pero precisamente ahí reside gran parte de su atractivo.
Lejos de buscar un último estallido de agresividad, Saidan opta por cerrar la historia con una sensación de vacío y resignación que encaja sorprendentemente bien con el tono trágico que recorre el disco. La canción funciona casi como los créditos finales de una película de terror. La violencia ya ha terminado, pero las consecuencias permanecen.