Crítica: SILVER WINGS – «Hanging Star in the West»

Banda: Silver Wings

Título: Hanging Star in the West

Año: 2026

País: EEUU

Formato: Demo

Duración:  11 minutos

Discográfica: Nithstang Productions

Género: Black Metal

(8.5/10)

Sorprendente el debut de este dúo estadounidense de lo que puede considerarse, ya no solo una demo, sino casi una promo por el escaso minutaje de la cinta. Apenas 10 minutos y para mí se ha colado entre mis demos favoritas en lo que va de año. Ahí es poco. Y es que, con tan poquito (tres temas, 10 minutos y 43 segundos), se han metido en el bolsillo a gran parte del underground blackmetalero. ¿La receta? Black Metal con altas dosis de melodia, temas cortos y a la yugular y un buen equilibrio con las partes más calmadas y acusticas.

Detrás de esto se encuentra un viejo conocido como es S.B. (si, el de Fire Magic y Antichrist Siege Machine) que aquí mete voces y batería que se complementa a la perfección junto a The Fool. Y, aunque puede recordar a ese Black épico, mayestático y triunfal, Silver Wings es mucho menos Heavy, más básico y va más al tuétano, siendo un rollito que bebe de los sonidos franchutes y fineses, con un gusto excelente por la melodía y la épica.

De un carácter quizás más nostálgico y mortecino, los tres temas, aunque no llegan casi a los cuatro minutos de duración, condensan a la perfección el estilo: sonidos orgánicos, melodías triunfales y gloriosas con un perfecto equilibrio entre guitarras más abrasivas y medios tiempos pero siempre con un tupatutupa muy bien marcado y dinámico. En ese apartado, el bajo cubre a la perfección la base melódica sosteniéndolo con un perfecto zumbido que cubre esas guitarras melódicas que dirigen la orquesta.

Y es que, sobre todo, lo que destaca del grupo es lo buenas que son las melodías, su efectividad y el gancho que tienen. Una simpleza pavorosa que se te clava en el cerebro. Un tema como «Solemne grey» que es un festival de sonidos epico-nostalgicos con una parte central a medio tiempo y que revienta cuando entra esa batería a toda pastilla y que engancha con una melodía brillante, conducida de nuevo hacia el tema central de la canción y que cierra con la vuelta a una parte acústica que retoma esa melodía esplendorosa. Quién haya escuchado el tema sabrá a lo que me refiero porque eso no se olvida fácilmente.

Los otros dos temas, que en cualquier otro disco serían claramente de lo mejor, aquí están a un nivel hasta un poquito por debajo. «The long field and moon» que parece evocar esa portada del campo en llamas con la lechuza y que suena bestial mientras que «Streams of crimson» suena mucho más nocturna y con un cierto tono oscuro, dentro del tono triunfal de la demo. Como decía, dos temazos como dos soles que aquí, para mí, están un peldaño por debajo del que cierra.

Y ya, para terminar la reseña, el juego entre el título con la portada, con Venus como lucero del alba y la Estrella solitaria que aparece como elemento decorativo popular en los muros occidentales de la casas de Virginia (vírgen, como lo era Atenea y su lechuza blanca). Y paro que estoy desbarrando.

Una pequeña pildrorita (lo único negativo que tiene) de Black Metal épico, melódico y triunfal del que estoy deseando catar un disco completo porque estos tres temas me han dejado con ganas de mas. Si te molan Fire Magic, Autumn Strife, Flaming Ouroboros, horas franchutes como Kristallnatch o Bekhira, Satanic Warmaster o nuestros nacionales Tetelis y Strife, no perdería el tiempo y me lanzaria a degüello.

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