Crítica: WANDAR- «Tiefe Erde»

Banda: Wandar

Título: Tiefe Erde

Año: 2026

País: Alemania

Formato: Álbum

Duración: 60 minutos

Discográfica: Vendetta Records

Género: Black Metal

(7/10)

Las introducciones siempre se me hacen un poco cuesta arriba por lo que seré breve y para no pecar de repetitivo en un género tan «romántico» como lo es el black metal aunque aquí tenemos elementos de post-rock, una producción más pulida y la obsesión por la crudeza extrema se va desvaneciendo. Temáticas más relacionadas por el existencialismo, temas filosóficos e incluso la naturaleza. Wandar nos puede recordar a muchas bandas de la escena como Thränenkind (ahora King Apathy), Ultha, Waldgeflüster o los siberianos y más famosos Grima, Fluisteraars que es fácil de los proyectos más interesantes de esta escena que tenemos actualmente con composiciones más largas y cercanas al black metal más moderno e incluso podemos añadir el Cascadian Black Metal de Wolves In The Throne Room, Alda, los propios Agalloch e incluso Skagos o Falls Of Rauros.

Wandar es una banda de origen alemán que llevan ya desde 2006 y 20 años desde unos inicios en los que intentaban alejarse del black metal más primitivo para consolidar ese sonido en este último trabajo. Una buena forma contemplativa de disfrutar del black metal y la naturaleza diría yo. De los nueve temas de los que está compuesto el disco 3 de los cuales son instrumentales Bedrängnis, Nächtlich e Irrlicht. Lejos de actuar como simples interludios, estos cortes sirven para separar capítulos, crear atmósferas y permitir que el oyente asimile el peso el resto del disco. Estos pasajes aportan cohesión musical y narrativa a una obra que se desarrolla como un viaje. Los otros seis temas constituyen el núcleo del álbum pasando de momentos más contemplativos a blast beats más salvajes.

Visol-Bolvis destaca por el equilibrio entre contundencia y melodía, mientras que Drangsal muestra la faceta más ambiciosa de la banda gracias a su cuidada construcción instrumental. Por su parte, Gestirne sobresale por su extensión y desarrollo, convirtiéndose en uno de los temas clave del álbum y en una excelente síntesis de la propuesta musical de Wandar. Exige tiempo y atención, pero recompensa al oyente con nuevas capas de significado en cada escucha.

Tiefe Erde confirma la personalidad que Wandar ha ido desarrollando durante dos décadas. Su sonido hunde sus raíces en el black metal escandinavo clásico pero incorpora la amplitud atmosférica del Cascadian Black Metal y una sensibilidad moderna que evita tanto la crudeza extrema como las fórmulas comerciales. La banda se mueve constantemente entre la rabia y la resignación, la violencia y la contemplación.

El disco en sí está bien, tiene lo que debe tener un disco de black metal en la actualidad y una buena forma de que los seguidores del género disfruten y mantengan su atención en un proyecto ambicioso que desde hace veinte años están definiendo su sonido y finalmente parecen haberlo conseguido. No es fácil ya que tienen que ver a qué suenan, cuales son sus influencias y depurarlo. Aquí hay muchas, de calidad y muy buenas donde podemos ver cohesión y coherencia en las composiciones y puede ser una puerta de entrada para gente que no esté tan metida en este rollo.

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