Crítica: LÖMSK – «Act II: Of Iron And Blood»

Banda: Lömsk

Título:Act II: Of Iron And Blood

Año: 2026

País: Suecia

Formato: Álbum

Duración: 48 minutos

Discográfica: Vendetta Records

Género: Black Metal

(8/10)

Lömsk es una banda sueca de black metal formada en 2022. Su nombre significa «siniestro» en sueco, una definición que encaja bastante bien con la atmósfera oscura y perturbadora que persiguen en su música. ¿Que podemos esperar de su nuevo disco? Siendo la continuación de un EP de cuatro temas de apenas 23 minutos este nuevo es la continuación mucho más elaborada y que nos recuerda a Watain, The Great Old Ones, Woe, Groza o Mgla pero con una temática mucho más bélica, pesimista y cercana al black metal de los 90 pero con una producción moderna y sin perder la disonancia. Desde sus inicios han mantenido el anonimato de sus miembros, identificándose mediante rangos militares como The Colonel, The Major, The Lieutenant y The Captain.

Fields of Elysium abre el disco, un tema que no deja de ser black metal tradicional pero cómo comentaba más arriba destaca por recordar a alguna de las bandas más significativas del género tanto clásico como de la actualidad. Aquí lo importante son los estribillos, riffs muy elaborados y reconocibles y sin ser nada extraordinario, el vocalista (y el bajista también) ofrece una interpretación muy convincente.

La ambientación bélica del álbum se construye a través de numerosos detalles cuidadosamente integrados en la composición. Desde los primeros compases de Requiem of Fire, una percusión marcial de aire casi cinematográfico evoca el avance de un ejército hacia el campo de batalla estableciendo de inmediato el tono épico del disco.

La canción que da título al disco, Of Iron And Blood, culmina con la inclusión de un discurso de Warren G. Harding, vigesimonoveno presidente de los Estados Unidos, un recurso que refuerza el carácter histórico y conceptual del trabajo, aportando una dimensión adicional a su narrativa.

Musicalmente, gran parte de la atmósfera recae sobre el uso de teclados discretos pero fundamentales. Lejos de ocupar un papel protagonista, aparecen integrados con sutileza en composiciones como Entropia o Stare into the Void, envolviendo las guitarras con un halo solemne y melancólico. Estos arreglos aportan una sensación de grandeza militar y trascendencia que enriquece las canciones sin restar protagonismo a la contundencia del black metal, añadiendo profundidad y cohesión a un álbum que encuentra en los matices uno de sus mayores atractivos.

Como es costumbre en este género, la repetición es una constante. Las canciones en ningún momento se hacen pesadas si eres fan del género y ni siquiera en los temas más largos donde el trémolo invita a hacerlo más disfrutable. La similitud con Mgla está ahí y aunque en un género tan prolífico es normal estos parecidos tan «descarados».

Hay muchos detalles que pulir y después de escuchar el final de «Chimaera», he escuchado «ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos» un montón de veces en la escena del black metal. ¿Que la escena moderna se ve en riesgo de tener la misma producción cavernosa y creando unos mismos clichés? Pues sí, siendo honestos.

No es raro encontrar lanzamientos en la actualidad que suenen impecables pero que sigan cayendo constantemente en clichés y que la supervivencia artística al final dependa de una «evolución» o no, que tampoco es necesario aumentar el nivel de complejidad y caos sino distinguirse de otros trabajos y no caer en ser la copia de la copia de su «banda favorita del momento».

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