Crítica: PROSCRIPTOR MCGOVERN´S APSÛ «Proscriptor McGovern’s Apsû»

Banda:  Proscriptor McGovern Apsû

Título:  Proscriptor McGovern Apsû

Año: 2021

País: EE.UU

Formato: Álbum

Duración: 44 minutos

Discográfica: Agonia Records

Género:  Black Thrash

(9/10)

¿Cúal es la probabilidad de que una banda mantenga un estilo compositivo inspirado en el Rock Progresivo, traslade esta idea al Thrash técnico, pero preservando una intensidad y una sonoridad puramente Black/Thrash, y lo más improbable de todo: que conserve la pegada…?

Bien, ha regresado el adorable escocés tejano para enfrentarse a la probabilidad con el primer larga duración de su nuevo proyecto de farragoso nombre y permanecer fiel a los originales principios y directrices establecidos en su magna banda anterior: ABSU.

El principio compositivo de esta banda está muy claro, alternancias endiabladas tanto de riffs eficaces, de melodías, de tempos, como de atmósferas. La bases de sus temas son la velocidad y el dinamismo, que a su vez tienen su origen, como no podía ser de otra forma, en el ataque de ansiedad en el que consiste el estilo de tocar la batería del bueno de McGovern, ya que el tipo está bastante empeñado en que de su base rítmica se establezcan las ideas, dispares y, aparentemente, encontradas, que deben desarrollar el resto de los músicos de este proyecto con el mayor rigor posible.

Evidentemente la empresa es exigente y requiere elementos a la altura de las circunstancias, y es que lo cierto es que se necesitan músicos competentes y con recursos suficientes para seguir las directrices de McGovern, y así es, destacando especialmente el excelente trabajo que hace Vaggreaz, demostrando un repertorio de ideas tan eficaz como envidiable.

Es preciso realizar un importante comentario respecto a este trabajo: es cierto que la apuesta de McGovern siempre resulto arriesgada, porque, en última instancia, no deja de ser Thrash técnico, aunque tenga la sonoridad y la ambientación característica del Black/Thrash, pero, muy lejos de iniciativas pedantes, de vanguardismos intolerables y de academicismos plúmbeos, esto tiene tensión, tiene pegada y tiene una base de riffs eficientes que sostienen el maldito Headbang a lo largo de sus más de 40 minutos.

INQUISITOR, SABBAT (ing), SADUS, pueden ser recordados a lo largo de esta grabación, pero, atención, McGovern no necesita imitar a nadie.

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