Crítica: DEPRAVITY – «Bestial Possession»

Banda: Depravity

Título: Bestial Possession

Año: 2025

País:  Australia

Formato: Álbum

Duración: 38 minutos

Discográfica: Transcending Obscurity

Género:  Death Metal

(7/10)

No me gusta decir ni comenzar mis “críticas” o “reseñas”, podéis llamarlo cómo queráis, con “no he escuchado nada similar nunca” porque siempre tiendo a llevarme todo tipo de sorpresas. Estamos ante un disco de death metal con una producción más de actualidad pero que suena a Morbid Angel en el Altars of Madness que echa para atrás, en el buen sentido, y aunque no hay reinvención ninguna volvemos a lo de siempre:

Si tu música aporta y tiene personalidad cogiendo influencias y que estén depuradas entonces está bien. Depravity es una banda de Death Metal originaria de Perth, Australia, formada a mediados de la década de 2010. Desde sus inicios se han movido firmemente dentro del underground, destacando por un sonido brutal que mezcla Old-School Death Metal con una ejecución técnica moderna. Tras llamar la atención con Evil Upheaval (2018) y consolidarse con Grand Malevolence (2020), la banda fue ganando reconocimiento internacional pese a provenir de una escena relativamente aislada.

En 2025 lanzan su tercer álbum, Bestial Possession, a través de Transcending Obscurity Records, considerado su trabajo más sólido hasta la fecha. El disco profundiza en una estética violenta y visceral, con composiciones más agresivas y compactas, sin perder complejidad técnica. Con este lanzamiento, Depravity se posiciona como uno de los nombres más fuertes del Death Metal australiano actual, reafirmando su lugar dentro del circuito extremo y consiguiendo reconocimiento.

El arte del disco fue creado por Paolo Girardi, conocido por trabajar con grupos de metal extremo, y la producción fue manejada para equilibrar claridad con brutalidad.

Antes de la salida de Bestial Possession, Depravity fue dejando pistas claras de por dónde iba a ir el disco. Call to the Fallen y Rot in the Pit, publicados como singles, funcionaron casi como comunicados de intenciones: canciones directas, sin adornos innecesarios, donde la banda apuesta por riffs pesados, cambios de ritmo precisos y un groove áspero que conecta tanto con el Death Metal clásico como con una ejecución más actual. No hay postureo ni experimentos fuera de lugar, solo violencia bien medida y oficio.

El álbum se abre con Engulfed in Agony, un arranque frontal que no da respiro y coloca al oyente en terreno hostil desde el primer segundo. A partir de ahí, el disco alterna golpes secos con pasajes más densos, como Aligned With Satan, donde los riffs se vuelven más retorcidos y envolventes, reforzando una atmósfera oscura y opresiva.

¿Para qué cambiar algo que funciona? Si el metal extremo está de capa caída como dicen algunos y que ya no se hace como antaño pues bueno, creo que tenemos mucho de lo que disfrutar y se agradece tener un género tan prolífico y que constantemente esté sacando material nuevo.

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