Crítica: EGREGORE – «It Echoes In The Wild»

Banda: Egregore

Título: It Echoes in The Wild

Año: 2026

País: Canadá

Formato: Álbum

Duración: 48 minutos

Discográfica: 20 Buck Spin

Género: Blackened Death Metal

(9/10)

Pregunta a cualquier músico por sus preocupaciones sobre la industria y es muy probable que acabe hablando de la supuesta pérdida de atención de su público y que culpe a las redes sociales que impulsan y ayudan a que su música sea escuchada su álbum conceptual de tres horas sobre el transhumanismo con un trasfondo conspiranoico y edgy habría vendido más que media discografía de Metallica.

Cada vez que escucho ese argumento, no puedo evitar resoplar ya que me produce tremenda pereza y a la gente le suele dar igual ya que esto no va de competición sino de disfrute. Es el equivalente musical a “podría haber sido profesional si no me hubiese caído”, y cuesta tomarlo en serio a estas alturas ya cuando conoces a gente. Parece que a estos canadienses eso les da igual ya que hacen la música que ellos disfrutan y como bien te pueden coger referencias a Mercyful Fate y que su vocalista haga falsetes como el propio King Diamond o que suene a la apisonadora que fueron Bolt Thrower siendo un proyecto relativamente nuevo a muchos nos produce más interés que las absurdas medidas de miembro que se hacen algunos y falsos egos.

La introducción Cast Adrift cumple, en apariencia, una función clásica dentro del género: abrir el disco con un pasaje ambiental que prepare el terreno. Sin embargo, Egregore la utiliza como una primera declaración de intenciones. Elementos poco habituales como el canto gutural, las trompetas o el sonido de cadenas no están ahí como simple adorno, sino como pistas de una propuesta que busca ampliar el lenguaje del death metal sin romper su identidad.

Ese planteamiento se materializa de forma inmediata en Voice on the West Wind, donde la banda abandona cualquier contención inicial y entra en un terreno mucho más físico y directo. El tema destaca por su inestabilidad rítmica y su capacidad para generar una sensación constante de presión, como si la estructura estuviera siempre al borde del colapso. No es solo intensidad: es control del caos.

A partir de ahí, el álbum gana en ambición. Craven Acts of Desperate Men y From The Yawning Crevasse Shrieks A Transmorphic Gale funcionan como núcleos del discurso, llevando al límite tanto la agresividad como la complejidad estructural. En este punto, la interpretación vocal resulta fundamental. Su registro no se limita a la crudeza, sino que introduce variaciones que refuerzan la narrativa de los temas y evitan la monotonía en composiciones de larga duración.

El trabajo de guitarra de sostiene gran parte del peso compositivo. Su ejecución técnica es evidente, pero lo relevante es cómo se integra dentro del conjunto. Frente a una tendencia habitual en el death metal hacia el virtuosismo vacío, aquí la velocidad y la complejidad están subordinadas a la construcción de atmósferas y a la progresión de cada pieza. Esta idea se desarrolla con claridad en Nightmare Cartographer, donde el tema alterna secciones de alta tensión con pasajes más contenidos, articulados a través de interludios de guitarra que introducen un componente melódico y reflexivo.

Stair Into The Vortex estuvo en repetición durante días cuando lo escuché. El riff inicial es adictivo y el pasaje en 0:53 golpea igual de fuerte, repitiéndose después. Una fusión de black metal con influencias de heavy metal clásico que destaca y sorprende para bien. Tocan un estilo de metal que recuerda al enfoque desquiciado de bandas como Spirit Possession y Reversed, actos modernos que rememoran la época en que las fronteras entre los subgéneros del metal extremo se «difuminaban».

El resultado es un disco que no se limita a encadenar momentos de impacto al oyente, sino que construye un recorrido coherente. La banda demuestra una comprensión precisa de cuándo intensificar y cuándo reducir la carga, utilizando los contrastes como herramienta principal para mantener la atención del oyente. En ese equilibrio entre agresividad, estructura y atmósfera es donde reside la solidez de la propuesta. It Echoes In The Wind logra un efecto poco frecuente y es tan abrumador que deja poco espacio para cualquier otro estímulo.

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