Crítica: FERMENTO «Acts of Blood»

Banda:  Fermento

Título: Acts of Blood

Año: 2025

País:  España

Formato: Álbum

Duración: 49 minutos

Discográfica: Autoeditado

Género:  Black Death

(9/10)

Han pasado dos décadas desde Insignia, y confieso que pensé que Fermento había quedado como una reliquia enterrada en la escena Brutal Death de principios de los 2000. Pero lo que entregan ahora con Acts of Blood no es un regreso… es un cataclismo. Estamos ante un disco que muta sus raíces en el brutal death técnico para adentrarse de lleno en un híbrido monstruoso de Death/Black contemporáneo, con una densidad tímbrica y un nivel de intención expresiva que te hace sentir dentro de un ritual sacrificial.

El álbum es un ejercicio quirúrgico de composición extrema. Las guitarras trabajan en registro medio-grave con afinaciones bajas, generando riffs disonantes que beben de la escuela de Gorguts y Ulcerate, pero envueltos en una atmósfera glacial de Black Metal. Los contrapuntos rítmicos y el uso de intervalos aumentados y tritonos crean un constante efecto de tensión irresuelta, como una herida que no cicatriza.

La batería de BST es una locura controlada: blast beats hipertélicos, cambios abruptos de métrica y un uso inteligente del doble bombo como colchón armónico, no solo rítmico. Hay pasajes donde se percibe la influencia del Black Metal francés más vanguardista, con crescendos que funcionan casi como texturas atmosféricas.

En lo vocal, Robert Garchitorena entrega una de sus interpretaciones más bestiales: un timbre cavernoso y raspado, con clara proyección diafragmática que le da un carácter ritual, recordando por momentos a Abbath o incluso a Shagrath en su fase más agresiva, pero con una brutalidad que no pierde el pie deathmetalero.

“Taste Emptiness” abre con más de 8 minutos de polirritmias y dinámicas que oscilan entre la opresión Doom y la furia Black. “My Wish Is To End Their Breath”, con MkM como invitado, multiplica la sensación de maldad absoluta, mientras los acentos sincopados de las guitarras siembran el caos. “Under Fire” se despliega en casi 10 minutos de variaciones métricas y modulaciones tonales, acercándose a lo progresivo. En “The Stench Spreading To Your Progeny”, los patrones semicíclicos evocan el Death clásico envuelto en distorsión asfixiante. Y el cierre con “Isolation Nation” es un descenso interminable en motivos descendentes que refuerzan una atmósfera de desesperanza absoluta.

La producción evita el brillo artificial de tantas grabaciones modernas. BST logra una mezcla que privilegia la textura sobre la limpieza: cada golpe de caja resuena con naturalidad, los riffs suenan densos pero con aire, y el bajo tiene un papel estructural, no decorativo. Todo el álbum respira crudeza, y eso es precisamente lo que lo hace tan absorbente.

Acts of Blood es un monstruo que respira entre las sombras. Es un disco que exige escucha atenta: no es música de consumo rápido, sino un viaje extremo donde la técnica se convierte en lenguaje emocional. Fermento ha logrado lo que parecía imposible: trascender su pasado, reinventarse y entregar una obra que equilibra brutalidad, oscuridad y complejidad compositiva. Si este no es el álbum de Black Metal del 2025, no sé cuál lo será.

Biografía de FERMENTO

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