Crítica: SEPULTURA “Chaos A.D” (25 aniversario)

Banda:  Sepultura

Título:  Chaos A.D.

Año: 1993

País:  Brasil

Formato: Álbum

Duración: 47 minutos

Discográfica: RoadRunner Records

Género:  Thrash / Groove Metal

(10/10)

Corrían los primeros días de 1994; “Chaos A.D.” llevaba unos meses en la calle, desde Octubre de 1993 y yo ni siquiera conocía a esa banda brasileña que en poco tiempo significaría tanto para mí. A la salida del colegio solíamos ir a “Urrea”, una pequeña tienda de discos de Alcoy donde nos dejaban catar un poco de todo lo que iban recibiendo. Algo que sin duda, era de agradecer; y justo allí, un mediodía cualquiera (pero que nunca olvidaría) vi ese disco por primera vez. Era una edición especial: en caja de metal con su “S” tribal en relieve y que contenía una bandera y el propio disco. Mis oídos aún no estaban preparados para aquello, pues lo más estridente que conocía rondaba entre Metallica, Iron Maiden o los Red Hot Chili Peppers. Y sinceramente, aquella primera y fugaz escucha me llevó a reaccionar como si de mi propia abuela se tratase: “Parece que vomiten en vez de cantar” (y quien lo diría ahora…), pero vamos, que me dio igual. Ese latido introductorio, esa distorsión tan cruda en las guitarras, esas percusiones… todo era realmente nuevo. Y si lo fue para la escena, imaginaos para mí, que era un pipiolo en todos los sentidos.

Todo lo que me vino luego ya fue algo personal y muy intenso, una apertura de miras. Y mientras a muchos nos estaba pasando lo mismo, a otros tantos, su evolución estilística no sentaba de la misma forma. Fusión, raíces, diversidad, e incluso la crudeza de lo industrial; y es comprensible, puesto que para cualquier seguidor de los sonidos anteriores de la banda, viniendo ya curtido con la explosión del Death Metal de los primeros ’90 o del Thrash de finales de los ’80… este disco se alejaba de aquello y podía costar de entender, incluso defraudar. Aunque siendo también realistas, el auge del groove, y los novedosos sonidos de bandas como Pantera (con “Vulgar Display of Power,” editado en 1992) o Biohazard (con “Urban Discipline” también del ’92) constataban una evolución que nadie podía parar. Una experimentación total y una reinvención máxima de la banda, a partir de ellos mismos y de sus propias raíces. Con “Chaos A.D.”, Sepultura tomó ese ramal, un grandioso giro que entre unas cosas y otras, les llevaría más tarde a la deriva.

Eran otros tiempos. Y conceptos como el mainstream o “las modas” estaban comenzando a llamar a las puertas del infierno, pero fue quizá Andy Wallace, y esto ya son elucubraciones mías, quien fuera el responsable de atraerlos a esa maldita senda. Claro está que ya produjo el anterior (y supremo) “Arise”, o el supremo de los supremos “Reign In Blood” de Slayer, pero Wallace también había trabajado junto a RATM en su primer álbum, con White Zombie en su Sexorcisto del ’92 o incluso con Nirvana en su multitudinario “Nevermind” del ’91. Así que el vuelco tenía riesgos de cara a la autenticidad que se habían labrado entre los seguidores más puristas del Thrash y el Death de todo el mundo, pues con “Arise” acababan de dar el gran salto internacional.

Pero no todo va a ser echarles en cara su acercamiento al gran público. De hecho, ni siquiera creo que fuesen conscientes de ello. Simplemente se adentraron más en el Thrashcore y se acogieron a las ansias de experimentar en medio de un mundo duro y gris. Dejaron a un lado las letras cercanas al imaginario del inframundo y tomaron conciencia de la situación de su país, buscando la crítica y el contenido social. Y es que el álbum está repleto de acercamientos a la contundencia y al mensaje del Hardcore; por ejemplo en “Slave New World”, donde colaboraría Evan Seinfeld (Biohazard) aportando una letra totalmente reaccionaria ante las nuevas economías globales, o en “Biotech Is Godzilla”, donde ceden el bolígrafo también a Jello Biafra (Dead Kennedys). Incluso hay ediciones de este “Chaos A.D.” como la brasileña, en las que se incluía el tema “Policia” de la banda de Punk Titäs, también de Sao Paulo; pariendo otro de los temas más frenéticos y rápidos de ese periodo.

Y aunque todos sabemos que la velocidad no es precisamente el estandarte de esta trabajo, sí que lo son en cambio, la agresividad y la intensidad que tienen temas clave como “Refuse/Resist”, “Territory” o “Propaganda”, todas ellas en afinaciones más bajas y de una pesadez y ritmo tremendos. La innovación sigue tomando forma en “Amén”, tratando el tema de la imposición en cuanto a creencias religiosas y manteniendo los medios tiempos entre una musicalidad totalmente cruda. La experimentación en este álbum no tiene límites, y quizá el culmen llegue con “Kaiowas”, un tema acústico e instrumental que ha día de hoy, sigue siendo una delicia.

Tras la abrasiva “Propaganda” y la posterior y desenfrenada “Biotech is Godzilla” vuelve el Groove con otro tema muy destacable como es “Nomad”, repleto de arreglos y detalles sampleados que se suceden de una manera muy cuidada durante todo el álbum. Algo también notable en el caso de “Manifest”, que entrelaza todos estos elementos externos con voces pre-grabadas y unos solos magistrales y extremadamente novedosos que nos regala Andreas Kisser, aunque esta vez sí, tirando de velocidad. Hay otros temas que pueden pasar más desapercibidos como “The Hunt” y sus tintes industriales, “We Who Are Not As Others” o “Clenched Fist”, que aun siendo quizá menos impactantes, juegan un papel brutal en la interconexión de todo el álbum.

Para terminar, imposible no citar a Michael Whelan, autor de míticas ilustraciones como las utilizadas en “Arise”, “Beneath The Remains” o “Cause Of Death” de Obituary, aunque esta vez, bajo pedido y dirección creativa de la propia banda sobre el concepto del álbum. Una recreación repleta de detalles y agonía, crueldad, opresión y peligrosa tecnología. Matices que sin duda se encuentran reflejados en todo el transcurso del disco; el que para unos fue el principio del fin y para otros, el inicio de una nueva era.

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