Crítica: FEAR FACTORY » Soul of a New Machine» (25 Aniversario)

Banda:  Fear Factory

Título:  Soul of a New Machine

Año: 1992

País:  EEUU

Formato: Álbum

Duración: 55 Minutos

Discográfica: Roadrunner Records

Género: Death Metal Industrial

(9/10)

Hoy, nuestro personal homenaje a los discos que cumplen el cuarto de siglo, va dirigido al estilo que coronaron en aquellos días proyectos como Godflesh, Ministry, Pitchshifter, KMFDM, Nine Inch Nails, Nailbomb o Meathook Seed…, a Manson no lo nombraré. Mierda, lo he hecho, y además, aquello vino después. Pero no me lo tengáis en cuenta. Todos los citados, son nombres que están en la retina de cualquiera a quien le haya hecho tilín «eso» del metal industrial, pero solo algunos pocos están cerca de lo extremo, como Godflesh de Justin Broadrick (ex-Napalm Death) o Scorn, un interesante engendro parido por Mick «Tornado» Harris que acabó posicionándose dentro de un triphop más bien experimental y oscuro.

Pero volvamos a los huestes del denominado Death Metal industrial, pues de entre todos ellos, y sólo con su primer disco, el que hoy nos ocupa, tenemos a Fear Factory, que con la salida de un segundo y aclamado álbum titulado «Demanufacture», se adentraron en los terrenos del groove y el nu-metal, generando controversia y dejando atrás un extenso batallón de seguidores a los que la limpieza del sonido y las melódicas voces Burton C. Bell no acabaron nunca de convencer. Sobre todo, en los posteriores discos.

Quedémonos entonces en 1992. Cuando aun su «manufacturación» estaba dentro de lo extremo. Con un Dino Cazares y un Raymond Herrera tonteando ya con Biafra y Billy Gould en Brujería desde 1989. De hecho, ya habían editado «Demoniaco» en 1990 cuando aun Fear Factory se llamaban Ulceration. Y al tiempo que trabajaban de manera anónima en el EP «Machetazos» hacían también lo propio con este «Soul Of A New Machine» que nos ocupa. En él, re-grabaron temas de su anterior creación titulada «Concrete» y que sería reeditada por Roadrunner en 2002. Una demo, que ha sido considerada como su verdadero «primer» álbum y que también tuvo una controversia interna, ya que el hecho de que «Soul Of A New Machine» requiriera re-grabar canciones anteriores de «Concrete», vino por problemas legales con su anterior discográfica.

Esto dio pie a nuevas versiones de temas como «Crisis”, “Flesh Hold”, “Big God / Raped Souls” y hasta cinco temas más, en los que encuentras más limpieza y brillo en el sonido, aunque algo «empaquetado», dando la sensación de que todo suena más agudo y quizá, con un grado menor de guturalidad y crudeza. Si las comparamos a toro pasado, podríamos decir que las grabaciones de “Concrete” suenan más guarras o algo más brutas y aunque “Soul Of A New Machine” es un disco que me encanta, me quedo con la gordura del sonido de “Concrete”. Como dato curioso, Colin Richardson fue el productor del “Soul” mientras que “Concrete” corrió a cargo de Ross Robinson, y contra él, perdieron ante los tribunales los derechos del álbum, pero no de las canciones, así que por ello tuvieron que re-grabarlas.

El resultado fue una mezcla entre lo que estaban haciendo Godflesh y Napalm Death por aquellos días, o mas bien, lo que tramaban cara al futuro…. porque tiene ese regusto mecánico y sintetizado que uno empieza a encontrar entre “Utopia Banished” y el posterior “Fear Emptiness Despair” de 1994, de hecho, cuando Max Cavalera recomendó la escucha de Fear Factory a Earache Records, estos les denegaron un contrato por parecerse demasiado a los de Birmingham. «Desecrate» por ejemplo, contiene esa esencia de «Utopia Banished», pero a pesar de las similitudes que la gente encontraba con Napalm Death, el disco no dispara

demasiados blast beats, más bien pocos, como en “Suffer Age” o “Flesh Hold”. Así que la guturalidad de Burton C. Bell es quizá lo más extremo que podemos encontrar, y esa oscura atmósfera que embadurna todo el álbum, porque aunque sí que contiene partes rápidas, intentando imitar la terrorífica precisión de una maquina (y ese podría ser el concepto de Fear Factory en aquellos días) se buscaban también los cortes y los contrastes a base de grooves y esos (inéditos hasta la fecha) estribillos melódicos y pegadizos, un presagio de lo que harían mas tarde en “Demanufacture”. La antesala de lo que se estaba cociendo y de todo lo que vendría con el auge más mainstream del groove metal. Sin duda es un álbum muy creativo, rompedor en su época, – fueron pioneros en muchos aspectos como con la inclusión de voces y «ruidos» sampleados-,

y aunque ya se parecían en matices a otras bandas, ellos supieron darle un buen toque muy personal. Yo, como recomendación, os diría que no paséis por alto la escucha de «Concrete» pues apareció diez años después, cuando muchos ya se habían desencantado de su nuevo sonido, y aun estando tan unido a este «Soul Of A New Machine» puede que os guste incluso más.

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