Crítica: Cannibal Corpse – «Tomb Of The Mutilated»

Banda:  Cannibal Corpse

Título: Tomb Of The Mutilated

Año: 1992

País: EEUU

Formato: Álbum

Duración: 35 Minutos

Discográfica: Metal Blade

Género: Brutal Death Metal

(10/10)

Reseña escrita originalmente para su inclusión en una serie de artículos que serian publicados (y nunca llegaron a nada) durante la gira Española de la banda en 2015, donde presentarían su último álbum “A Skeletal Domain“. Vale que el album es del ’92 y ha llovido muchísimo desde entonces, pero nunca está de mas rescatar estas joyas del underground extremo y volver a hablar de ellas y de lo que supusieron para algunos (entre los que me hallo) en su momento de ver la luz. Pasen y lean.

Corría el año 1992 del pasado siglo cuando «Tomb Of The Mutilated» veía la luz a través de Metal Blade, sello que ya había apostado por la banda y editado los dos trabajos anteriores de Cannibal Corpse… y por suerte, poco después de que la tumba se abriera y los mutilados ascendieran al mundo de los vivos, una de las copias del CD cae en mis manos casi por accidente.

Tenia unas ganas enormes de poder oír este tercer larga duración de los caníbales de Buffalo, una banda que ya me interesó con su primigenio «Eaten Back To Life» -álbum en el que aun no habían definido su sonoridad completamente aunque la banda ya apuntaba maneras sobre lo que sería su propuesta- y que con su segundo álbum me dio el empujón definitivo, haciéndome caer de lleno entre los seguidores más acérrimos de este brutal modo de ofrecer su Death Metal, una propuesta propia con un poderoso sonido que acababan de patentar definitivamente con «Butchered At Birth» y que los caracterizaría en adelante.

Y ese personal sonido lleno de características y matices propios llega a las cotas más elevadas a través de la tumba de los mutilados, álbum que no puedo catalogar de otra forma que no sea la de excelente. Y es que he de reconocer que al menos yo no soy capaz de encontrarle ni una sola pega. Musicalmente es un trallazo de los que te hacen romperte el cuello, treinta y cinco minutos cargados de un sonido denso con riffs demoledores, ritmos machacones alternados a la perfección con partes veloces, excelentes líneas de bajo, solos rápidos y cortantes, a lo que hay que sumarle una voz gutural, potente y cavernosa cortesía del inconfundible Chris Barnes. Si a todos estos elementos le añadimos la participación en el álbum del popular Scott Burns y sus Morrisound Studios de Florida, ya tenemos la mezcla ideal para crear una obra de arte que sigue fresca más de veinte años después y es capaz de enganchar al oyente a la primera escucha.

El álbum se inicia con un tema espectacular, Hammer Smashed Face, que no podía tener mejor titulo, porque efectivamente es como un puto martillazo en la cara que te va a machacar sin compasión. Desde los primeros compases y ritmos que abren el tema ya se demuestra la potencia que encierra dentro, presentando unos cambios de tempo que se salen, más unas buenas dosis de agresividad y rítmica machacona que te obligan a mover la cabeza arriba y abajo como un poseso. Sin lugar a dudas este sería el tema que destacaría del álbum y posiblemente de su carrera, un himno que serviría de perfecto estandarte para abanderar a aquellos antiguos Cannibal Corpse. Como dato curioso habría que destacar la inclusión del tema en la película de Jim Carrey “Ace Ventura, Pet Detective”, que hizo que la banda tuviese un alcance publicitario extra como ninguna otra banda de metal extremo del momento obtuvo.

Pero sigamos destripando el álbum, que continua con I Cum Blood, tema que abre con un riff frenético y una batería a todo trapo, para pasar después a unos ritmos más pausados y contundentes, alternándolos durante el corte con esas partes aceleradas donde la labor de la percusión es excelente y para darle la puntilla al tema se marcan un solo de guitarra en su momento final que queda bastante bien. Tras esto empezamos a oír unas palabras que según parece son un extracto de la entrevista con Arthur Shawcross, un asesino en serie norteamericano, y que no son otra cosa que la intro de Addicted To Vaginal Skin, tercer tema y en el que destacaría la labor técnica del señor Webster a las cuatro cuerdas, que en determinados pasajes le confiere un toque muy personal al tema. Continúa Split Wide Open, tema directo y acelerado que condensa una enorme furia y brutalidad en sus tres minutos de duración. Necropedophile es el quinto tema, tan soberbio y pesado como los anteriores, resaltando la crudeza con una letra enfermiza que como ya adelanta el titulo trata sobre temas que les traerían mas de un problema con la censura -bueno, en realidad tuvieron problemas de esa  índole desde sus comienzos y sus álbumes, portadas y letras estuvieron censurados o prohibidos en varios países durante años-.

Vamos ahora con un tema que me hace moverme desde su primer compás, The Cryptic Stench, corte imprescindible en esta tumba de los mutilados y que este que escribe estas líneas cuando lo escucha siente como si una taladradora le atravesara el cerebro con una broca de ardiente hielo. Me gusta sobremanera esta canción, lo reconozco, no puedo evitar sentir algo que me hierve por dentro al oírla y es que la conjugación de los elementos que definen a Cannibal Corpse quedan magistralmente registrados en este corte, furioso y frio a raudales.

Continua el álbum con Entrails Ripped From A Virgin’s Cunt, un tema donde la voz gutural de Chris Barnes hace gala nuevamente de sus registros más cavernosos, y es aquí cuando me viene a la cabeza esa leyenda impresa junto a los créditos que reza “Electronic armonizer was not used to create any vocals on Tomb Of The Mutilated ”, en la que la propia banda proclama hasta qué punto es brutal el timbre de voz de este tío… y vaya si lo es, sus gruñidos son un icono del genero sin lugar a dudas.

El disco ya va llegando a su final y le toca el turno al octavo y penúltimo tema, Post Mortal Ejaculation, trallazo donde la rítmica cambiante les queda a la perfección. Hay un momento glorioso en el tema, sobre el minuto treinta aproximadamente, en el que aparece un ritmo magistral que te hace saltar de la silla y comenzar a darle al cuello, entrecortado y machacón por llamarlo de alguna manera que intente describirlo, pero lo suyo es oírlo a todo volumen y comprobarlo por uno mismo. Una gozada… como el tema completo. Y completo también está ya el álbum una vez que hable del tema que cierra el disco, titulado Beyond The Cemetery, un final de trabajo a la altura de lo escuchado en los minutos anteriores, tema cañero marca de la casa para destrozarte el cuerpo con su técnica y brutalidad sonora. Un excelente broche final para un excelente trabajo, al que como colofón le tenemos que añadir el magistral artwork a cargo de Vincent Locke, que ya realizó sus anteriores portadas y en este trabajo, gracias a la censura nuevamente, hubo de hacer dos versiones distintas pero igual de buenas, aunque yo he de reconocer que me gusta mucho mas la versión censurada -que en el CD aparece más bien como una contraportada-, ese toque morboso a la vez que repugnante transmite unas extrañas sensaciones que no tienen precio. Recomiendo el ver estos dos diseños, si es que aún queda alguien en el planeta que no las haya visto.

Quiero concluir esta crítica -homenaje- resaltando que si bien hoy en día “Tomb Of The Mutilated” es un álbum más que conocido por cualquier amante del metal extremo y este salvaje estilo está plagado de infinidad de bandas similares o influenciadas por él desde hace décadas, en el momento de salida de este trabajo era algo totalmente fresco e impactante, junto a sus predecesores podríamos decir sin temor a equivocarnos que fueron el germen de lo que posteriormente sería conocido como Brutal Death Metal, y bandas como esta que nos ocupa llevaron las dosis de brutalidad presentes en el death a sus más altas cotas, convirtiéndose en una de las bandas más extremas de aquellos lejanos primeros noventa en cuanto a sonoridad musical y representación lirica, consiguiendo toda esta acertada propuesta que Cannibal Corpse sea posiblemente uno de los grupos de Brutal Death más famosos del mundo -si no el que mas-, y que actualmente álbumes editados hace veintitrés años, como este trabajo que reseñamos, sean obras maestras que siguen perdurando en el tiempo y sonando con la misma frescura y agresividad que cuando nacieron. Un álbum imprescindible que debería estar en la estantería de cualquiera que disfrute mínimamente con el death en su vertiente más brutal. De 10.

Ninnagesh Iliberitanum

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